martes, 16 de noviembre de 2004

Sobre el deseo

• La pulsión es lo que cuenta: lo que se intuye, acá, entre letra y letra. Los signos/las señales. Claves para la transfiguración.



• Si sabemos leer el rostro está expuesto: no el tuyo o el mío, sino el del poseedor de la palabra y el gesto y el paso que adivinamos fino o desgarbado por cuanto ha sido dicho y escrito: el depositario de nuestras fantasías. El reflejo de nuestros miedos. Nosotros mismos.



• No me acerco al otro para conocerlo, pero -a través de las ideas/palabras- el otro llega a mí y me seduce.



• Brains are sexy: no hay mejor arma que la inteligencia.



• Celebro el cerebro, ahí es donde el amor empieza -y acaba-. (Ahí, precisamente, está el corazón).



• El instinto no está separado del raciocinio: es uno. En la pirámide fundamental de las dimensiones del hombre, ubicamos los sentimientos en la intelectualidad. No en la emoción primaria (que igual se sublima). La pulsión que se transforma en deseo, el deseo que instintivamente se sigue desde acá arriba: el verdadero deseo. Luego la genitalidad hace lo suyo, ese es precisamente su trabajo.



• Cuando decimos 'te deseo' creemos que sólo la hormona celebra los fluídos, y no. El deseo es posesión y el sentido de la posesión se finca en el intelecto. Ahí su casa. El miedo es lo que atisba cuando decimos que el deseo sólo arde y no dura (préstamo indirecto de Barthes). Otra mentira: el deseo permanece más allá de lo que sospechamos.

   

• Brains = new spanish fly's



• En el amor, la recreación es un acto de supervivencia.



• El deseo no tiene destinatario. El deseo es EL deseo.

2 comentarios:

aldán dijo...

Ante la contundencia...
Ante el fulgor...
Ante la sapiencia...
Ante el derroche...
Ante la generosidad...

El silencio de la admiración.
Yo
onmainis

MartíN dijo...

Bueno, falta solamente Ocatavio Paz con su Llama Doble, o algo asi va el título. Pero aquello de los rostros es reinteresante: muichos dicen que el erotismo y el amor en si apareció cuando el rostro es incluido en el ritual sexual, es màs, la mayorìa de culturas antiguas no conocen el beso, y en la mayorìa de los casos les asquea, ahi tenemos por ejemplo los huacos eroticos de los antiguos Perú, donde en ningùn momento, en ninguna de sus represntaciones tienen siquiera el rostro junto, es más, lo tienen demasiadamente separado un rostro del otro. Parece que el juntar un rostro con el otro da pie a que el ser (represntado misticamente en los ojos y en la boca) comienze ese estado de fundición con el otro ser, la busqueda insesante, eso que llaman la errancia erótica en un estudio donde esta "El amor en Cuestión". Sobre las pulsiones,el cerebro, etc., bueno, ufff, temas largos querida Driana, por ahora no nos exedemos porque los dedos se cansan. Abrazo, felicitaciones por el blog!