Hoy es un buen día. Salí con sol de la oficina. Llegué con sol a casa. Después de mes y medio, ví cómo el reloj de la cocina marcaba las ocho de la noche. Saqué a pasear a la rumba. Regué el jardín. Hablé por teléfono con un par de amigas. Entré al messenger un rato. Disfruté mi casa, los rincones, la luz que entra por las ventanas de la escalera. Disfruté la lectura, las correcciones, el olor a imprenta en las páginas de un libro nuevo.
Van Morrison canta Brown eyed girl (es decir, Van Morrison irremediablemente habla de nosotros), mientras mis ojos recorren la promesa de un baile a la luz de la luna. Dejo de correr. Me rindo a ti. Rodeas mi cintura. Apoyo mi cabeza en tu pecho. Me recibes, abierto. Me abandono y sé -de cierto-, que no hay mejor sitio que tus brazos.
Sonrío. Estoy en casa (you gimme love, love, love, crazy love). He regresado.
lunes, 23 de mayo de 2005
martes, 17 de mayo de 2005
martes, 26 de abril de 2005
Belleza, no rencor
Se rompe: ese estallido. Fragmentación. Astillas. Dolor. Puño apretado. Tic tac, hora de regresar al trabajo. Luego, determinación. El control: esa ilusión.
Bastó mi adicción por la piromania y la pirotecnia. Being a believer. (En el fondo, soy como mi madre: cierro los ojos y creo que no pasa nada. Creo en la magia. Suspiro cuando veo por la ventana la belleza que regocija -que hiere-. Me azoto).
Amistad. Confianza. Lealtad. Hablo de una daga y una mano. Hablo de una herida. De mi cerebro -este corazón-, levantando una muralla. Hablo de esta risa sarcástica, de esta viñeta y puñeta secundariana. Hablo de esta casa abierta. (De lo ridículamente humano que es cruzar la cuerda floja sin red).
A friend is not a friend, if? Fumo. Disfruto. El instinto sabotea temporalmente la memoria. Me incorporo. Abro la ventana. Sonrío.
Bastó mi adicción por la piromania y la pirotecnia. Being a believer. (En el fondo, soy como mi madre: cierro los ojos y creo que no pasa nada. Creo en la magia. Suspiro cuando veo por la ventana la belleza que regocija -que hiere-. Me azoto).
Amistad. Confianza. Lealtad. Hablo de una daga y una mano. Hablo de una herida. De mi cerebro -este corazón-, levantando una muralla. Hablo de esta risa sarcástica, de esta viñeta y puñeta secundariana. Hablo de esta casa abierta. (De lo ridículamente humano que es cruzar la cuerda floja sin red).
A friend is not a friend, if? Fumo. Disfruto. El instinto sabotea temporalmente la memoria. Me incorporo. Abro la ventana. Sonrío.
lunes, 18 de abril de 2005
Mujeres al borde de un ataque de nervios
Estoy de vuelta en los trajines de tiempo repleto en oficina. Estoy de vuelta pero una parte de mí aún no ha regresado del 'sabático'. Doy maromas de mis clientes como free-lance a los horarios de oficina y las juntas y los reportes y la casa y mi yo Susanita y la escritura y la lectura y el blog y los chacoteos con l@s amig@s y la pareja y la familia (lo sé, nada que cualquier mujer común no haga: aunque suene excesivo, no lo es. Muestras, hay muchas). Aún no me acostumbro de nuevo a todo el circo que hace dos años decidí dejar por salud física y mental, por nuevas apuestas, por preferencias y plan de vida. Es más, aún sigo preguntándome si valdrá la pena bailar por dinero -como el chango-, aunque de antemano sé la respuesta.
Me sentía bien como profesional independiente -pero no aguanté el subibaja-.
Y heme aquí, de vuelta en los organigramas. Lejos, muy lejos de lo que hace muchos años creí que sería mi oficio.
Sé que este post es más un apunte de querido diario. Un desahogo mental a la hora de lavar platos o antes de dormir. Qué importa. Necesitaba regresar a este lugar. Recobrarme. Conjugar otros putos verbos.
Sé que en los blogs el factor frecuencia es uno fundamental (Bruno Ruiz dixit), así que espero que en esta transición me quede un lector de los tres que tengo, jeje.
Por lo pronto este post es para decir: aquí estoy, los leo. Y, sobre todo, para reafirmar que aquí estoy, y escribo.
Me sentía bien como profesional independiente -pero no aguanté el subibaja-.
Y heme aquí, de vuelta en los organigramas. Lejos, muy lejos de lo que hace muchos años creí que sería mi oficio.
Sé que este post es más un apunte de querido diario. Un desahogo mental a la hora de lavar platos o antes de dormir. Qué importa. Necesitaba regresar a este lugar. Recobrarme. Conjugar otros putos verbos.
Sé que en los blogs el factor frecuencia es uno fundamental (Bruno Ruiz dixit), así que espero que en esta transición me quede un lector de los tres que tengo, jeje.
Por lo pronto este post es para decir: aquí estoy, los leo. Y, sobre todo, para reafirmar que aquí estoy, y escribo.
jueves, 7 de abril de 2005
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