sábado, 30 de octubre de 2004
viernes, 29 de octubre de 2004
Pico de gallo
tengo que actualizar los links / agregar algunos que me han parecido interesantes / pienso en el sistema toby del que habla BR y sus implicaciones en la dinámica blogosferiana / 'un link no se le niega a nadie' / es mi amigo, amigo de mi amigo, aquaintance y puntos circunvecinos / él me linkeó el me dijo que me amaba / (y no era verdad) me quitó: lo quito / lo cortés no quita lo valiente? / salir del anonimato: linkear y dejar uno que otro comentario esporádicamente en los top ten blogs? / para qué? / I'm watching you / my interest is real / I'm afraid of you / democracia vs. intolerancia / Les Luthiers: por qué te escuendes? por qué no te mostras? / yo quiero ser una chica Almodóvar / así que los 'de afuera' son los que tienen crinolina... mjm... / en la blogósfera no hay mandarines? / es el blog un espacio incluyente? / realmente hay espacios sin mediatizar? / creo que debería salir a pasear más seguido por el mundo blog: leerte / el odio a lo que no es como uno se extiende a la cibernia: lástima / cuál es mi ritmo de bloguera? / I'm wondering / frecuencia / diversidad / observación / interacción / preferencias / timing / tic tac / timing / tic tac / tipologías y familias / clanes y wannabes / los solitarios y la generación espontánea / condena: combustión espontánea? / técnicos vs. rudos / moraleja: bloguera corazón de pollo: no salgas de tu gallinero
jueves, 28 de octubre de 2004
Via Pablo
'Hoy lo ví y tenía un rostro ajeno al que yo amaba'.
*
¿Por qué cambia la percepción del otro? ¿Por qué cambia la percepción sobre el otro? ¿Porque otra es la circunstancia? ¿Porque ya no somos los mismos? ¿Porque nos crecemos frente a lo doloroso o imposible? ¿Porque nos engañamos? ¿Porque otro es el tiempo y afuera la lluvia? ¿'Porque no puede perderse, lo que nunca se ha tenido'? ¿Porque la herida tarde o temprano cicatriza?
Ya no sé cuál es tu nombre verdadero.
Sin embargo JC, cuando te pronuncio, mi voz me delata.
*
¿Por qué cambia la percepción del otro? ¿Por qué cambia la percepción sobre el otro? ¿Porque otra es la circunstancia? ¿Porque ya no somos los mismos? ¿Porque nos crecemos frente a lo doloroso o imposible? ¿Porque nos engañamos? ¿Porque otro es el tiempo y afuera la lluvia? ¿'Porque no puede perderse, lo que nunca se ha tenido'? ¿Porque la herida tarde o temprano cicatriza?
Ya no sé cuál es tu nombre verdadero.
Sin embargo JC, cuando te pronuncio, mi voz me delata.
Conversaciones/E.M. Cioran
Piloto automático.
*
[...]
En general todo eso se formula durante la noche y es en verdad otra cosa, no mi "visión del mundo", sino otra disposición: escribo sin preguntarme si tiene influencia, si es peligroso o no, es un punto de vista absoluto. Debe de saber usted perfectamente lo que es un insomnio: eres otro hombre, no eres un hombre siquiera, no eres un criatura siquiera, todo se ha detenido y la palabra sentido carece ya absolutamente de sentido, ni siquiera te preguntas por él.
Conversación con Fritz J. Raddatz
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[...]
En general todo eso se formula durante la noche y es en verdad otra cosa, no mi "visión del mundo", sino otra disposición: escribo sin preguntarme si tiene influencia, si es peligroso o no, es un punto de vista absoluto. Debe de saber usted perfectamente lo que es un insomnio: eres otro hombre, no eres un hombre siquiera, no eres un criatura siquiera, todo se ha detenido y la palabra sentido carece ya absolutamente de sentido, ni siquiera te preguntas por él.
Conversación con Fritz J. Raddatz
miércoles, 27 de octubre de 2004
Old Forest Hill Road/Jose Emilio Pacheco
Calle en penumbra
y el invierno baja
en escuadrones a su helada lumbre
Hojas aún verdes en el prado
Signos
de que el otoño no ajustó su ciclo
Casas cerradas y en silencio
enigmas
de cuántas vidas que pasaron
(y otras que pasarán)
sin que mis ojos sepan
cómo pasaron
Porque no estuve ni estaré
He venido
sólo de paso a esta ciudad
a este mundo
Soy extranjero
en esta tierra
En todas
seré extranjero
Al regresar
mi patria
habrá cambiado
Y no estaré
ni estuve
Mi única tierra
es una calle ajena
de hojas aún verdes
que el otoño entrega
al hondo invierno
y a su helada lumbre
y el invierno baja
en escuadrones a su helada lumbre
Hojas aún verdes en el prado
Signos
de que el otoño no ajustó su ciclo
Casas cerradas y en silencio
enigmas
de cuántas vidas que pasaron
(y otras que pasarán)
sin que mis ojos sepan
cómo pasaron
Porque no estuve ni estaré
He venido
sólo de paso a esta ciudad
a este mundo
Soy extranjero
en esta tierra
En todas
seré extranjero
Al regresar
mi patria
habrá cambiado
Y no estaré
ni estuve
Mi única tierra
es una calle ajena
de hojas aún verdes
que el otoño entrega
al hondo invierno
y a su helada lumbre
Fumando espero
Fumo. Pienso en la ciudad habitada. Miro la tierra pachequianamente. Hace mucho tiempo que no leo a Don José Emilio. 'Mira cómo son las cosas'. Pienso en ti. Putamadres. No iba a hablar de ti, pero. Pienso en tu voz, en la mía, en las palabras que de memoria cantamos, al unísono: 'No amo a mi patria. Su fulgor es abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad desecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia, montañas -y tres o cuatro ríos'. Fumo. Pienso en la ciudad que me define. Luego me digo que si algún día tengo un hijo, me gustaría ponerle Emilio. Como el hijo de Rosa y Tomás. Rosa: la extraño. Debería llamarla, deberíamos vernos. Sonrío. Nos recuerdo sentadas, con la cara al sol, en el ferry que va de Coronado a Downtown. Nos recuerdo caminando en Seaport Village. Conversando. Compartiendo el silencio cómodo que sólo puede darse entre personas que se adivinan. Fumo. Pienso en mi padre. En la ciudad ausente. En los doce años de duelo silencioso, en la progresión de su enfermedad, en mis tantos ratos de llanto sordo, en la puta suerte de vigilar su respiración, de verlo hecho un ovillo acurrucado en mis piernas, en las noches silenciosas en las que no tuve marido ni tiempo de dolerme sino la dicha inmensa de saberme entera y dispuesta, amorosa, madre de todos los hijos que nunca tuve, guerrera terrenal contando pastillas y escribiendo bitácoras de saludes y enfermedades, yendo del neurólogo al oftalmólogo al geriatra, días en que mi vida era otra, la suya y la mía, la nuestra; el acuerdo tácito que celebraba el brillo en las miradas, que transformaba el lamento en oportunidad para la risa negra, la risa cristalina que condensaba nuestros sueños, la sustancia mineral en espíritu, en abrazos con alas, en memoria de cal -y arena. Lo extraño. Encabronadamente. Fumo. Pienso en la ciudad perdida. Pienso en los hombres que he amado. El muchacho de diecisiete años con Thunderbird del año y morral de tierra santa. El hombre de las congas y los delirios de criminología comparada de la Southwestern, el que me trataba como reina, el que me lloraba en cada abrazo. El gurú de barba y ojos mentirosos, el del viejerío y la palabra juguetona. El hombre del piano y los destiempos, el fantasma que guardé bajo la almohada, el padre del hijo que nunca tuve, el del adiós largo, el que ofrece un kilo de ternura en la mirada. El hombre que no adiviné, el hombre que no ví llegar, el hombre que me amó, el hombre que no preguntó, el hombre que me alzó en brazos para ofrecerme al cielo una noche de lluvia tijuanera, el hombre de la brújula y las certezas, el hombre que duerme a mi lado, al que perdí una tarde de verano y sol enfurecido. El hombre de la memoria y las palabras, el hombre que no esperé, el que se fue, el hombre del fulgor inasible, el hombre que temí, el hombre que yo amé. El hombre que recuperé y me recuperó, al que vuelvo, al que voy, el hombre en quien confío, el hombre que transforma en amor todo lo que toca, el hombre por el que 'daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas...' El hombre que me dibuja con sus manos, que me construye con sus deseos, el hombre que canto, el hombre que celebro, el hombre que sueño. Fumo. Esta ciudad está rota. Como mis sueños. En sus calles crecen espantos que devoran corazones. Hay una ciudad en una ciudad. Debajo, arriba, enmedio: dentro. Aquí, en la palma de mi mano. Hay un mundo. En tu mirada, en este grano de sal, en esta gota de lluvia. En la avidez de encarnar lo que nos constituye. ¿Dónde está Itaca? ¿A qué lugar si no a tus ojos? Un hombre camina en la ciudad. Llueve. La noche se instala en su mirada. Carga una ciudad a cuestas mientras de sus manos crecen flores marchitas. Sus pies, un abismo. Corre seducido por el aire frío que cala en las mejillas. Corre hasta desaparecer la ciudad. Y desaparece la noche. Un hombre. Todos los hombres: un fantasma. Escucho sus pasos dentro de mi cabeza. Fumo. Pienso en la ciudad que espero.
martes, 26 de octubre de 2004
Auguries of Innocence/William Blake
To see a world in a grain of sand
And heaven in a wild flower
Hold infinity in the palm of your hand
And eternity in an hour.
And heaven in a wild flower
Hold infinity in the palm of your hand
And eternity in an hour.
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